Ubicada en el corazón del Valle de Erro, Casa Zapatainea no es solo una vivienda turística rural; es un testimonio vivo de la historia y la tradición de Navarra. Desde su construcción en 1850, esta casa ha sido un reflejo del espíritu trabajador y emprendedor de la región.
Originalmente, Casa Zapatainea albergaba una carbonera, abasteciendo a los vecinos de Erro con este recurso esencial. Con el paso del tiempo, la casa se transformó en un punto de encuentro para los habitantes, acogiendo a un maestro artesano dedicado a la venta y reparación de abarcas y borceguíes, calzado típico de la zona. Aquí, no solo se comerciaba, sino que se tejían historias, se compartían saberes y se preservaba la identidad cultural del valle.
A lo largo de las décadas, Casa Zapatainea pasó a ser propiedad de la familia Espinal, convirtiéndose en un hogar para muchos vecinos de Erro. En 2011, una profunda rehabilitación reveló su historia oculta: vigas semiquemadas en el techo recordaban sus primeros días como carbonera, un testimonio tangible de su legado. Fue entonces cuando la casa se dividió en dos viviendas, adaptándose a los nuevos tiempos sin perder su esencia.





A partir de septiembre de 2024, una de estas viviendas inicia una nueva andadura, esta vez como vivienda turística rural, gestionada con cariño y dedicación por Alejandra y Roberto. Con la ilusión del primer negocio, esta casa abre sus puertas para ofrecer una estancia única a quienes buscan desconectar y sumergirse en la autenticidad de Navarra.
Hospedarse aquí no es solo disfrutar del encanto de la naturaleza y la tranquilidad del valle. Es formar parte de una tradición que ha perdurado por generaciones, sintiendo el calor de un hogar con historia y el esfuerzo de quienes, con pasión, han hecho de esta casa un lugar especial.



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